Hay muchos tipos de héroes.
Generalmente si te piden que definas uno lo primero que te viene a la cabeza es el típico super-héroe con super-poderes y un traje super-hortera.
Pero este no es el tipo de héroe del que hoy quiero hablar.
A mi me interesa hablar de los OTROS héroes. Los anónimos. Los que en un principio son como tú y como yo, pero un día el destino los coloca en el sitio indicado y en el momento justo- o todo lo contrario- y se ven obligados a echar el resto.
Ese otro tipo de héroe que cuando la vida le da un revés él se lo devuelve a sabiendas de que la vida, tan hermosa y tan suya, se lo puede devolver aún más fuerte.
Ese héroe que por mucho que el camino sea difícil tan sólo sabe ir hacia adelante. Aunque al final de ese camino tan sólo haya un futuro incierto.
Aquel que se compromete con sus semejantes sin esperar nada a cambio ... O, (qué caramba), esperándolo, eso da igual, porque han escogido hacer algo por los demás y eso ya es digno de admiración.
Héroes que se ven obligados día a día a renunciar a pasar menos tiempo del que quisieran viendo crecer a sus hijos por intentar darles una vida mejor. Y muchos, muchísimos heroes que han ejercido como tales en una cocina, en un comedor, dentro de las casas. Y cuyo super-poder más alucinante es el de saber escuchar y hacer que , simplemente contándoles tus problemas, parezcan más fáciles de superar...Todos conocemos a uno, o una...
Y luego están esos otros héroes que curiosamente casan tan poco con el estereotipo de héroe del que hablaba al principio, y que sin embargo, son probablemente los más valientes. Héroes que se han visto abocados, de la noche a la mañana a luchar contra el MAL con mayúsculas. Gente que tiene que lidiar con la enfermedad. Y lo llevan mejor o peor: los hay que tragan saliva y levantan los ánimos de los que deberían animarles a ellos, y tambien los hay que tienen miedo y a veces se derrumban... Pero todos son héroes. Héroes sin estridencias, sin publicidad, de puertas para adentro. Y ojo, los hay por todas partes. Héroes con historias que de no ser ciertas, parecerían escritas por un guionista de series de tv.
Simplemente quería hablar de los héroes de la vida real porque, por mucho que nos pese, los heroes cotidianos no siempre acaban ganando a sus enemigos. En las películas o en los cómics probablemente el desenlace sería distinto, pero esto es el mundo real y los buenos no siempre lo consiguen.
Despues de escribir esto, (que me ha quedado bastante triste, lo reconozco, pero es lo que hoy necesitaba plasmar) lo único que se me ocurre es que los héroes que tenemos a nuestro alrededor deberían saber que pensamos que lo son: padres, madres, hermanos, amigos, parejas, familiares...Hagámosles saber que tanto si ganan como si pierden sus particulares e intransferibles batallas, para nosotros SIEMPRE serán héroes.
De hecho, yo tengo a una heroína acostadita en la cama, que se lo pienso decir ahora mismo, vaya...


Gran homenaje a los héroes anónimos, esos desconocidos.
¡Va por ellos VASP!
Saludos a ti, a Diego y a tu "héroa"
Qué dulce e impresionante este post. Me encantó. Te felicito por tu blog. Está precioso. Te visitaré con frecuencia. Besotes, bajo una luna de acuarela...
Bello y cierto.
Buen blog!
Saludos...
ILUSION ,EMOCION,con letras mayusculas .Otro bebe a la familia,es la experiencia mas magica de todo lo que os va a pasar en la vida. Diego,vas formar parte de una familia ,que con sus virtudes y con sus defectos ,pero nos queremos cada uno a su manera ,y cuando vienen tiempos dificiles hay estamos igual no nos vemos pero a veces no hace falta .TONI TERESA
vida .
Tía! A la segunda va la vencida. ¿Cómo estás? Parece que ya va mejor, eh? Ánimo que tu puedes con esto y más.
¿Y que tal el libro? Ya me cuentas.
Un abrazo!
Enhorabuena por tu niña. Suelo leer tu blog y ha dado la casualidad de que hoy lo he hecho cuando estaba esribien una lección del texto de Educación para la ciudadanía que estoy escribiendo. Me parece importantísimo llamar la atención a nuestros chicos y chicas sobre la importancia de esos heroes cotidianos. Un cordial saludo.JAM
Don José Antonio es un honor que haya recalado unos instantes aquí y haya decidido dejar unas líneas.
Los que me conocen saben de mi particular teoría sobre la capacidad que tienen los libros para encontrarle a uno en el momento preciso. De hecho si alguno de mis amigos lee esto pensará: vaya, otra vez ... Pero es que realmente, para mi, el tema tiene su miga.
Le escuché en la entrevista a principios de Enero en "La ventana" de la Ser hablando sobre su libro "Anatomía del miedo" y debo decirle que la escuché con mucho interés. Días después me encuentro su comentario aquí y sólo entonces caigo en la cuenta de que hace algún tiempo cayó en mis manos "El laberinto sentimental". Fiel a mi particular teoría, lo dejé en reposo a la espera de que fuera su momento. Podría parecer que los desecho, pero ni mucho menos es así. Sólo los que me interesan pasan por ese proceso.
Pues parece ser que este es el momento.
Para terminar, una curiosidad. Usted da clases a jóvenes. ¿que tal anda la juventud? Porque desde que el mundo es mundo la juventud siempre ha sido criticada por la generación anterior. La pregunta que tengo es ¿Está la juventud de ahora, la del siglo XXI, perdida realmente? ¿O soy yo que me hago mayor y empiezo a perder la perspectiva?
Espero ser yo, por la cuenta que nos trae a todos. ;)
Un gran saludo.
Hola!! me gustó tanto lo que escribiste que lo utilicé para un acto en la escuela, soy maestra de Argentina, espero que no te moleste. Se lo lei a los chicos. Te felicito.
Hola Silvia,
no sólo no me molesta sino que me siento muy honrado de que lo hayas hecho. Lo escribí justo después de que uno de eso héroes no consiguiera vencer al malo. Un héroe anónimo más, con una historia como la de tanta gente. Personas con las que nos cruzamos al ir a la compra, vecinos con los que apenas intercambiamos una palabra. Estan ahí, enfrente de nuestras narices aunque la mayoría de veces seamos incapaces de reconocerles su mérito.
Un abrazo.